viernes, 9 de abril de 2021

Finaliza la 1ra temporada: La UNET que viví

"El fértil terreno de la institución UNET, recompensó con grandes y envidiables cosechas, los esfuerzos que en distintos campos realicé para contribuir a la siembra y cuidado de esos frutos." Foto: Unet

** Este es el "Episodio" de cierre de la primera temporada de las crónicas Unet 

por: Prof. Horacio Rey




He tenido la suerte y la satisfacción de haber podido compartir con mi gente UNET un conjunto de escritos que yo he denominado “La UNET que viví”. La mayoría de estos escritos fueron realizados alrededor del año 2013 y fueron revisados y actualizados aprovechando la época de confinamiento y soledad vivida por la pandemia. 

La memoria que por supuesto ayuda, no es la única culpable de los datos, nombres, fechas e historias recordadas en esos escritos. Con autorización de los dirigentes del momento, he consultado intensivamente las Actas y Gacetas de los Consejos Universitarios y de los archivos de la Universidad y de la APUNET y he podido hilvanar toda esa dinámica asociada al acontecer universitario. 

Restan temas por reseñar


Prof. José Vicente Sánchez Frank, rector Unet 2004 2014.

Faltan muchas cosas por contar, por ejemplo, hablar de la gestión del rector José Vicente Sánchez Frank, que lamentablemente no he podido concluir por la imposibilidad de visitar actualmente los archivos y fuentes previamente mencionadas. Hay muchos temas relativos a la creación de las carreras de Arquitectura, Ingeniería Civil, Ambiental, Música, y otras. Hay decanatos que merecen contar sus historias de crecimiento y logros. Hay también diversos organismos asociados a la vida universitaria que tendrían mucho que decir. 

También, tenemos hoy en día otra Universidad, gracias al empeño, del actual gobierno nacional, en golpear y disminuir a la Institución Universitaria. Habrá que conocer y contar esas historias más actuales, pero más dolorosas. Hace falta contar muchas cosas sobre tanta Vida y Obra desarrollada a través del Gran Proyecto UNET.

Digamos, para estar a la moda, que, con el escrito de hoy, se narra el último episodio de la primera temporada. Estudiaremos y juntaremos fuerzas y materiales para, ojalá en unos meses, poder hacer entregas de una segunda temporada.

Por supuesto que los datos históricos están matizados por mis propias vivencias y estos matices son de mi entera responsabilidad.

Claro está que mis más de 45 años ligado al acontecer universitario en la UNET, me autorizan plenamente a tener y expresar mi interpretación de los acontecimientos vividos y narrados. Es la interpretación de un profesor que vivió intensamente la Universidad desde la perspectiva del profesor común y corriente: con muchas responsabilidades y sin cargos de autoridad. 

Efectivamente, participé sin éxito en las primeras contiendas al cargo de vicerrector académico y luego ni siquiera llegué a jefe de núcleo, porque cuando mis compañeros de núcleo me eligieron democráticamente para tal responsabilidad, el rector Acosta, a pesar de la pública recriminación que le hiciera el vicerrector Trino Gutiérrez, se negó a emitir el nombramiento y a dedo nombró a otro profesor.

No obstante, sin cargos de autoridad, participé activamente en casi todas las instancias de la vida universitaria. El fértil terreno de la Institución UNET, recompensó con grandes y envidiables cosechas, los esfuerzos que en distintos campos realicé para contribuir a la siembra y cuidado de esos frutos. 

Hoy, al igual que mis compañeros, profesores jubilados y activos, me siento profundamente orgulloso de ser gente UNET; pienso que mientras existan estudiantes responsables y ansiosos de formación como los que afortunadamente nos correspondieron, mas los compañeros profesores, los empleados y los obreros enfocados en sus vidas a hacer una gran universidad, no serán muy exitosos los malsanos propósitos y acciones de la revolución chavista para destruir nuestra universidad.
 
¡Creo por supuesto que somos sentimientos y realizaciones; por eso las historias tienen que contarse! La Historia escrita está en las acciones, y para bien o para mal, no puede cambiarse, ni siquiera con salmos o con oraciones.
 
Como dice Borges en uno de sus últimos poemas: (Son los Ríos)

Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado
Todo nos dijo adiós, todo se aleja
La memoria no acuña su moneda
Y sin embargo hay algo que se queda
Y sin embargo hay algo que se queja
 
O en La Elegía de un parque:
Ya somos el pasado que seremos
Somos el tiempo, el río indivisible
 
O en Las Nubes:
Eres nube, eres mar, eres olvido.
Eres también aquello que has perdido.
 

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