sábado, 28 de febrero de 2026

Pedro Vásquez: Orador en el acto central del 52 Anversario Unet

EL orador de orden en día entral de la celebración de los 52 años de la Unet el Viernes 27 de Febrero de 2026. Foto: aqueteveo.com

 ** La Unet ha construido un legado envidiable, al ser una institución con alto nivel académico y siempre  comprometida con la transformación del Táchira y de Venezuela 

por: César Omaña
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El día 27/02 la cita de la celebración del 52 aniversario unetense es para celebrar su fundación y el Día del Egresado Unet; es así como este año 2026, coincidió en el acto central un egresado de altos kilates para ser el orador de orden.

Recayó esta responsabilidad en el Ing. Industrial Pedro Vásquez, perteneciente a una de las primeras promociones y de amplios pergaminos para ser designado como la voz cantante en un día tan especial para nuestra universidad. Pedro entre otras cualidades, recientemente ha sido doctorado en la Unet con la primera promoción, llegando así a su tercera graduación en su Alma Mater. 

Se ha destacado en el ámbito deportivo como atleta siendo basketball la incursión más natural por su estatura llegando a representar a la Unet en esta disciplina obteniendo valiosos triunfos; también ha sido comentarista deportivo en los medios radiales e impresosy en su propia empresa enalteciendo los colores amarillo y negro del Deportivo Táchira. Exitoso asesor empresarial y de coaching,  compositor musical, docente de pregrado, conferencista y docente del posgrado de Mercadeo Unet. 

Discurso del orador de orden Dr. Pedro David Vásquez González con motivo de la conmemoración de los 52 años de la fundación de la Universidad Nacional Experimental del Táchira 

Cada vez que, por el mes de febrero, la Universidad Nacional Experimental del Táchira  conmemora un aniversario de fundada la comunidad tachirense está de júbilo.  

La UNET es, simbólicamente para nuestra entidad federal, una referencia del esfuerzo y la  unión de un pueblo que ha demostrado a través de su historia, entre otras virtudes, ser paciente, resiliente, educado, emprendedor y valiente.  

Si nos transponemos en el tiempo, con el respeto para el locutor Mario Díaz Hernández creador de la bandera del estado Táchira en 1997, y al estilo de la contemporaneidad de  bautizar maravillas del mundo moderno o maravillas naturales, nos atreveríamos a extrapolar  su intención original de las cuatro estrellas que se encuentran en la franja central negra de la  bandera.  

Como sabemos, esas cuatro estrellas de cinco puntas, presentadas en semicírculo, representan  los cuatro cantones que conformaron la geografía tachirense en el año 1856. Esos cantones  eran: San Cristóbal, Lobatera, San Antonio y La Grita. 

Ahora, si visualizamos esas cuatro estrellas en organizaciones relevantes de nuestro estado,  no tengo la menor duda de que la UNET sería una de ellas; las otras tres estrellas las dejamos  para el ejercicio y discusión a posteriori. 

Me atrevo a afirmar que la Universidad Nacional Experimental del Táchira está entre las 4  organizaciones más relevantes y trascendentes del estado, porque en sus 52 años de existencia ha construido un legado envidiable, al ser una institución con alto nivel académico y siempre  comprometida con la transformación del Táchira y de Venezuela.  

Desde sus inicios, soy testigo que la UNET incluía, en su formación académica, un Sistema  de Estudios Dirigidos, en donde se estimulaba al autoaprendizaje siendo un elemento  educativo innovador para una época de tiza y pizarrón.

Una vez logradas las primeras cosechas, empezó el desfile de la industria nacional por las  aulas, pasillos, canchas y cochineras de la universidad. Las solicitudes de estudiantes unetenses eran masivas y las empresas, más reconocidas del país, trasladaban a sus ejecutivos de los departamentos de recursos humanos, hasta la ciudad de la cordialidad, para entrevistar y reclutar alumnos de los últimos semestres. 

Luego el sector agropecuario regional, reconoció su importancia y de inmediato los incluyó  en sus plantillas, percatándose, en breve tiempo, del gran aporte al progreso del agro, a la  crianza de animales bovinos y porcinos, a la gestión de granjas avícolas y al desarrollo de la  apicultura. 

Posteriormente, la carrera de arquitectura fue dando frutos, en una aparente cámara lenta, que  se aceleró a gran escala con proporciones de alta creatividad, originalidad y entusiasmo  aprovechando los Juegos Andes 2005 y la Copa América 2007. 

Con el rendimiento demostrado por lo profesionales UNET, y gracias a su experiencia e  ingenio, los egresados de esta casa de estudios fueron abriendo puertas y demostrando  eficiencia en el sector comercial y en otros ámbitos, quizás no calculados por sus fundadores, como los sectores de salud, finanzas, transporte, turismo y en general en el sector terciario. 

El sector cuaternario también tiene presencia de unetenses que están involucrados en  investigación y desarrollo, participan en innovaciones tecnológicas relacionadas con áreas de  robótica, desarrollo de software y aplicaciones; además de ofrecer servicios de coaching, consultoría y gestión del conocimiento. 

El sector económico quinario no escapa de tener en sus filas egresados de la UNET que  fungen como líderes sociales, actores principales en organizaciones no gubernamentales y  ejecutivos de alto nivel que toman decisiones claves en empresas importantes del país. 

Con un mundo necesitado de mejorar la calidad de vida, la UNET graduó ingenieros  ambientales que pasaron a ser útiles para gestionar los recursos naturales, músicos para  ambientar la vida, entrenadores para cultivar la actividad física y pronto profesionales de la  psicología ayudarán a cuidar la salud mental de las personas. 

Esta siembra de energía originaria de Paramillo, está presente, actualmente, en todos los  continentes del globo terráqueo. Como miembro de la comisión especial temporal de autogestión en el año 2021, nombrada por el ciudadano rector profesor Raúl Casanova Ostos, e invitado a participar por el ingeniero Manuel Altuve, representante de los egresados, pude  husmear, y casi constatar, que en los 35 países que conforman el continente americano ejercen  profesionalmente egresados UNET. Desde las minas de cobre en Chile, pasando por las  selvas del Amazonas, los cafetales de Costa Rica hasta las fábricas de cajas negras para  aviones en Canadá.  

El estudiante UNET, desde que yo tengo uso de razón unetense, se le promueven las tres  actividades que según el doctor Max Butterfield guardan mayor correlación con el nivel de  felicidad: Socializar, hacer ejercicio, tener un propósito y trabajar conscientemente para  satisfacerlo. 

Ese vibrar profesional tanto local, como nacional e internacional permite verificar la  influencia de la Universidad Nacional Experimental del Táchira y sus egresados. En el  acontecer regional es evidente, en el ámbito nacional se puede constatar y en el concierto  mundial es una tarea pendiente por realizar.  

La UNET, no solo es influyente, va mucho más allá. Su impacto en términos de profesionales  exitosos, íntegros y comprometidos pueden llenar páginas históricas plenas de anécdotas que  evocan desde los emotivos actos de grado hasta las gotas de sudor y sonrisas de satisfacción por cada proyecto, labor y emprendimiento. 

Las buenas lenguas cuentan que como a todos, la pandemia y la situación económica la afectó  causando emigración y desmotivación, generando ciclos de transitar lento. Sin embargo, no  se ha perdido la brújula y se avizoran presagios de un porvenir floreciente; siempre y cuando el esfuerzo, la dedicación y la unión permanezca entre todos los miembros de la comunidad  universitaria y su entorno. 

Además de los triunfos de los profesionales de pregrado, hay que felicitar el aporte de  posgrado, extensión, investigación y otras dependencias pues los profesionales de la región, unetenses y no unetenses, han podido seguir su formación gracias a los diplomados,  especializaciones, maestrías, doctorado que ofrece la UNET; que gracias a una buena gestión han ido ganando espacios y prestigio.

Por lo tanto, considero que la UNET es una estrella que ilumina el acontecer regional, es un  faro que tiene el compromiso de orientar a la comunidad tachirense por los senderos del  desarrollo y es un lucero que brilla y hace brillar a la academia y sus egresados. 

Al egresado UNET se le reconoce, se le respeta, se le admira porque durante su permanencia en la universidad se le va tatuando un sello de calidad imborrable. El egresado UNET está en  todo el orbe, pero también convive en medio de la rutina diaria; lo tropezamos en las  panaderías, los mercados, el estadio, los eventos sociales.  

La contribución de los egresados de la UNET pica y se extiende. En las manifestaciones  artísticas y musicales hay numerosos laureles logrados a nivel internacional, en el ámbito  deportivo ha aportado figuras en diversas disciplinas que han competido en torneos  sudamericanos con prestancia y categoría. 

Y hablando de deporte, para finalizar, invito a la comunidad unetense a que apliquemos una  frase no muy conocida de Albert Eisntein que implica experiencia y sentido práctico: La vida  es como una bicicleta; para mantener el equilibrio tienes que seguir adelante. 

Muchas gracias por acompañarnos a conmemorar los 52 años de la Universidad Nacional  Experimental del Táchira, siendo la luz y el corazón académico del Táchira.


Aspecto de la plaza Bolívar donde se desarrolló el acto central






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