sábado, 23 de enero de 2021

La UNET bajo el rectorado del Dr. Jorge Francisco Rad Rached

El Teatro Unet, es una de las obras de la gestión de planta física del Dr. Rad. Foto base:  Unet 

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Por: Prof. Horacio Rey



Posiblemente el candidato con más credenciales para aspirar al rectorado de la UNET, luego de la renuncia del rector Lorenzo Monroy, era el doctor Jorge Francisco Rad Rached. Había sido gobernador del estado Táchira durante el gobierno del Dr. Rafael Caldera; y en esta condición, había apoyado al pueblo del Táchira en su justa aspiración de tener una gran universidad auténticamente tachirense. Como abogado, además, había realizado en la ULA Mérida una carrera académica como profesor de Derecho Romano, llegando a desempeñarse como Decano de la Escuela de Derecho de esa ilustre universidad. 

Su nombramiento se produjo en septiembre de 1.979 con el beneplácito de un gran sector del profesorado y con la reserva de otro grupo menor que se resentía aún, por las características del conflicto estudiantil recién concluido. Conformó un equipo rectoral con el Licenciado Pedro Rosales como vicerrector secretario y con el ingeniero Francisco Mijares, en el vicerrectorado académico. Hasta principios de mayo de 1.980 mantuvo el mismo cuerpo de decanos existente antes de asumir el rectorado; pero a partir de esta fecha nombró al ingeniero Luis Ramírez, como decano de Investigación; y al ingeniero Humberto Acosta, como decano de Extensión, en sustitución respectiva de los profesores José Ramírez Martínez y Carlos Delgado Dugarte.

El Dr. Rad, propició la participación en cargos y comisiones de muchos de los profesores que no habían logrado esto en la administración anterior; y con su Consejo Universitario revisó y actualizó muchas normas creadas en los primeros años de la universidad. Hubo gran paz por parte de los gremios, el gremio académico siempre estuvo en manos de sus afectos y el gremio administrativo fue complacido con grandes beneficios que, a pasos exponenciales, alcanzaban los logros de los docentes. Realizó evaluaciones internas que no concluyeron en ninguna acción apreciable. Dio gran fuerza al Consejo de Planificación y a las coordinaciones de carrera. Su mayor logro académico fue tal vez la realización del proyecto de la carrera de arquitectura y su aprobación por parte del Consejo Nacional de Universidades, CNU. 

Edificio de biblioteca Unet



Su gestión, en materia de planta física fue admirable, y a ella se debe el Edificio B, el Edificio Administrativo, el Teatro, parte de la biblioteca junto a los auditorios A y B, así como el reacondicionamiento, como es hoy día, del comedor estudiantil. En contraposición a la política no paternalista, con la cual el rector Monroy no propició los autobuses para la universidad, el Dr. Rad concluyó su misión como rector dejando una considerable flota de autobuses para el servicio estudiantil.

Concluidos sus cuatro primeros años de rectorado, fue ratificado en su cargo en 1983, pero el 22 de noviembre de 1985, un día después de ser promulgado en la Gaceta Oficial # 33355  un nuevo Reglamento General de la UNET (el segundo), el cual fue considerado por el Rector Rad de haber sido impuesto y, además,  limitante; en consecuencia, decide emitir una resolución designando rector encargado al Dr. Joaquín Rodríguez, quien, para ese entonces, ejercía el vicerrectorado académico, cargo al cual había sido nombrado por el ejecutivo nacional, al vencerse el periodo del ingeniero químico Francisco Mijares.

Lic. Pedro Rosales, Secretario Unet, periodo 1981-1985

El vicerrector secretario Pedro Pablo Rosales había emitido su última resolución como autoridad el 12 de marzo de 1985 y en su reemplazo había sido designado el ingeniero Alejandro López Rodríguez.

Cambio de cuerpo rectoral y nuevo reglamento general marcaban el final de la era Rad en la UNET.

En los tiempos del rector Rad surgen dos movimientos universitarios con características diferentes pero de notoria actividad y trascendencia en la vida universitaria de aquellos tiempos: el primero, denominado Grupo VIA que originalmente, en su fundación, había sido presentado, por el Doctor Valerio Wong, como un Vértice de Integración Académica, que aglutinaba a profesores de diferentes ideologías, pero que muy rápidamente se convirtió en un brazo político de hábiles líderes de formación social-cristiana que hicieron de él una fuerza electoral invencible; gracias también, a las innumerables contrataciones de personal, no siempre justificado en sus necesidades y capacidades, lo cual marcó ciertamente el inicio de la pérdida de eficiencia en el ejercicio académico y administrativo. 

El segundo grupo, denominado ALMA MATER, estaba conformado por profesores que sentíamos la necesidad de unirnos para enfrentarnos electoralmente a VIA y para ser solidarios en nuestro acontecer universitario y en el aguante necesario al ser claramente reconocidos como de oposición. Decía la columna Pan y Canto,  del Diario Pueblo, escrita por el gocho Guerrero Pulido, del 30 de mayo de 1980: 

"Para una Universidad que parece dormir el melifluo y agradable sueño de los justos, Alma Mater es un sacudimiento, un intrépido viaje por el espacio, una marcha apretada sobre la cresta de las olas, un ejército en busca del destino". 

La declaración de principios de ALMA MATER salió publicada en el diario El Pueblo el día 12 de junio de 1980, el líder indiscutible de este movimiento era el profesor Juan Jiménez,  

Participábamos activamente los profesores Jaime Salcedo, Rafael Serrano, José Ramírez Martínez, Julio Paba, Diego Monroy Coronel, Amancio Rodríguez, Jay Banerjee, Celeste de Jiménez, Ricardo Porras, Antonio Ramírez, Oscar Márquez Pérez y este servidor Horacio Rey. Hacíamos comunicados, buscábamos la participación en actividades gremiales y de cogobierno, y tratábamos por todos los medios de movilizar opiniones según nuestros criterios. 

El Profesor Juan Jiménez hacía un excelente programa de radio semanal denominado "Temas Universitarios"; este espacio se transmitió por seis años en la emisora Radio San Cristóbal, los sábados entre 5 y 6 pm; en el programa discurrían todos los temas de interés institucional y nacional universitario de esa época. 

ALMA  MATER marcó pauta en materia de seriedad de opinión y estimuló el surgimiento de otras agrupaciones como una denominada "Dignidad Universitaria", que no era muy diferente a la fracción profesoral de AD, pero que bajo esa denominación, se expresaba públicamente fijando posiciones sobre aspectos de la vida universitaria en Paramillo.

Asociado al periodo del rectorado del Dr. Rad, también hubo algunas manifestaciones anónimas no tan universitarias, como una que se autodenominó EL ALACRÁN, y que por medio de caricaturas y de escritos, que hasta en coplas se presentaban, hacía acusaciones o señalamientos, no siempre fundados en la razón ni en la verdad, sobre la marcha de la gestión o el acontecer universitario. Transcribo una de ellas que decía:
 
Pobrecito monigote 
Arrodillado al Rector 
No levanta la cabeza 
Ni pa’ decir no “Doctor”

Estos anónimos transcurrieron con más pena que gloria, dejando en algunas personas un escozor por la crítica del poder y en otras una sonrisa por el atrevimiento.
 

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